Tulsa Race Massacre, 1921

Treinta y cinco manzanas quemadas en dieciocho horas y luego borradas del registro durante cincuenta años

Greenwood era un barrio negro de Tulsa lo bastante próspero para llamarse el Wall Street negro: hoteles, cines, médicos, periódicos y un banco propios, construidos porque la segregación hacía que el dinero de sus vecinos no circulara en ningún otro sitio. El 31 de mayo de 1921 un limpiabotas de diecinueve años fue acusado de agredir a una ascensorista blanca, acusación nunca probada y después retirada. Una turba blanca se juntó ante el juzgado; veteranos negros armados acudieron a impedir un linchamiento; sonó un disparo.

En las dieciocho horas siguientes, turbas blancas —algunas juramentadas y armadas por el ayuntamiento— quemaron treinta y cinco manzanas hasta los cimientos, y se usaron avionetas privadas para disparar contra la gente y lanzar artefactos incendiarios. Murieron entre cien y trescientas personas y unas diez mil quedaron sin casa. No se procesó a nadie. Los seguros denegaron las indemnizaciones amparándose en las cláusulas de motín. La matanza estuvo ausente de los libros de texto de Oklahoma durante medio siglo, y la búsqueda de fosas comunes no empezó hasta 2020. Hoy hay un parque de la memoria en Greenwood, y el tramo de calle que se salvó es monumento histórico nacional.

Esta página la redactó el sitio a partir de fuentes históricas públicas.

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