En memoria de

Clara Barton

Enfermera que siguió los carros hasta el frente y fundó la Cruz Roja estadounidense

Barton era funcionaria de la Oficina de Patentes cuando estalló la Guerra Civil, y pronto vio que los heridos no morían de sus heridas sino de los días que tardaban en llegarles los suministros. Reunió ella misma vendas y comida, consiguió un salvoconducto y llevó carros al campo mientras aún se disparaba: en Antietam una bala le atravesó la manga y mató al hombre que atendía. Los soldados la llamaban el ángel del campo de batalla, expresión que a ella no le gustaba.

Terminada la guerra dirigió desde su pensión de Washington la Oficina de Soldados Desaparecidos, contestó más de sesenta mil cartas de familias e hizo identificar casi trece mil tumbas en el campo de Andersonville. De viaje por Europa conoció la Cruz Roja y pasó años presionando a un gobierno reacio para que firmara el Convenio de Ginebra; Estados Unidos lo hizo por fin en 1882. Dirigió la Cruz Roja estadounidense hasta los ochenta y tres años e insistió en que atendiera también inundaciones, incendios y hambrunas, y no solo la guerra. Está enterrada en el pueblo donde nació.

Esta página la redactó el sitio a partir de fuentes históricas públicas.

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