En memoria de
Aleijadinho
Talló los profetas de Congonhas con las herramientas atadas a las manos
- Nacimiento
- Fallecimiento
- Vivió
- 76 años
- Lugar de sepultura
- Iglesia de Nossa Senhora da Conceição de Antônio Dias, Ouro Preto, Minas Gerais, Brasil
Antônio Francisco Lisboa era hijo de un arquitecto portugués y de una africana esclavizada, nacido esclavo y liberado en la pila bautismal por su propio padre. Casi nada de su vida es seguro: hasta el año de nacimiento se da como 1730 o, más probablemente, 1738, y la fuente principal se escribió cuarenta años después de su muerte. Llegó a ser el mayor escultor y arquitecto del Brasil colonial sin salir jamás de la provincia minera de Minas Gerais. Trabajaba la esteatita y el cedro, diseñaba iglesias enteras y luego tallaba él mismo portadas, púlpitos y santos, en un estilo que tomaba el barroco europeo —conocido solo por grabados— y lo torcía hacia algo inquieto y propio.
Pasados los cuarenta le sobrevino una enfermedad degenerativa, cuya naturaleza aún se discute, que le destruyó dedos de manos y pies y le desfiguró el rostro; el apodo Aleijadinho, el lisiadito, viene de entonces. Siguió trabajando, llevado a los andamios por ayudantes, con martillo y cincel atados a los muñones, y en ese estado hizo los doce profetas de piedra del atrio de Congonhas y las sesenta y seis figuras de cedro del vía crucis de más abajo. Murió pobre y casi ciego a los setenta y seis años y fue enterrado en la iglesia de la cofradía a la que pertenecía, en Ouro Preto. Su obra es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
Esta página la redactó el sitio a partir de fuentes históricas públicas.