En memoria de
Tycho Brahe
Midió el cielo con más precisión que nadie antes del telescopio
- Nacimiento
- Fallecimiento
- Vivió
- 54 años
- Lugar de sepultura
- Iglesia de Nuestra Señora de Týn, plaza de la Ciudad Vieja, Praga, Chequia
Brahe perdió parte de la nariz en un duelo nacido de una disputa matemática, a los veinte años, y llevó una prótesis el resto de su vida. Concedida por el rey de Dinamarca la isla de Hven, levantó allí un observatorio y un instituto de investigación —con imprenta, molino de papel y talleres— y pasó veinte años midiendo las posiciones de estrellas y planetas con instrumentos tan grandes y tan cuidadosamente calibrados que su precisión no se superó hasta la llegada del telescopio. Observó una estrella nueva en 1572 y un cometa en 1577, y mostró que ambos estaban mucho más allá de la Luna, lo que rompía la doctrina antigua de un cielo inmutable.
Enemistado con un nuevo rey, dejó Dinamarca y acabó de matemático imperial en Praga, donde contrató a un joven ayudante llamado Johannes Kepler y le guardó celosamente sus datos. Murió de repente a los cincuenta y cuatro, once días después de un banquete; la historia mil veces repetida de una vejiga reventada por cortesía es dudosa, y el examen moderno de sus restos ha descartado el envenenamiento por mercurio que se sospechó en su lugar. Kepler obtuvo las observaciones y con ellas descubrió que las órbitas son elipses. Brahe reposa en la iglesia de Týn, en la plaza de la Ciudad Vieja.
Esta página la redactó el sitio a partir de fuentes históricas públicas.