En memoria de
Juan Rulfo
Escribió dos libros delgados y cambió la literatura latinoamericana
- Nacimiento
- Fallecimiento
- Vivió
- 68 años
- Lugar de sepultura
- San Gabriel, Jalisco: el pueblo de su infancia; su sepultura no consta públicamente, México
Rulfo perdió al padre, asesinado, y a la madre, enferma, antes de cumplir diez años; creció en un orfanato de Guadalajara y se ganó la vida como vendedor de una empresa de neumáticos y después en el Instituto Nacional Indigenista, recorriendo el país y fotografiándolo. Publicó un libro de cuentos, El Llano en llamas, en 1953, y una novela corta, Pedro Páramo, en 1955, y luego prácticamente dejó de escribir, cosa que le preguntaron durante treinta años y a la que respondía encogiéndose de hombros.
Pedro Páramo transcurre en Comala, pueblo al que un hijo va a buscar a su padre y donde solo encuentra a los muertos, que hablan. Borra la frontera entre vivos y muertos, y entre un tiempo y otro, tan por completo que Gabriel García Márquez decía saberlo de memoria y afirmaba que leerlo lo destrabó para Cien años de soledad; Borges lo tuvo por una de las mejores novelas en castellano. Rulfo dejó además unas seis mil fotografías del México rural, austeras y sin sentimentalismo, hoy consideradas obra por derecho propio. Murió de cáncer de pulmón a los sesenta y ocho años en la Ciudad de México. Dónde fue enterrado no consta en las obras de referencia, así que la marca se pone en San Gabriel, Jalisco, el pueblo donde creció y el país del que están hechos sus dos libros.
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