En memoria de

Heinrich Heine

Escribió que donde se queman libros se acaba quemando personas

Heine escribió una poesía alemana de tal sencillez que Schubert, Schumann y cientos más la pusieron en música, y una prosa tan afilada que le hizo imposible residir en Alemania. Nacido judío en Düsseldorf, se bautizó a los veintisiete por lo que llamó un billete de entrada a la cultura europea, y lo lamentó; después ninguna de las dos comunidades lo tuvo del todo por suyo. Se instaló en París en 1831 y allí pasó los veinticinco años que le quedaban, escribiendo para alemanes sobre Francia y para franceses sobre Alemania.

La frase sobre la quema de libros viene de su obra Almansor, de 1821, a propósito de la quema del Corán tras la caída de Granada. En 1985 fue grabada en la plaza de Berlín donde tuvo lugar la quema estudiantil nazi de 1933 y donde también ardieron sus propios libros. Desde 1848 una enfermedad de la médula lo dejó paralítico y pasó ocho años en lo que llamaba su tumba-colchón, dictando algunas de sus mejores páginas. No quiso rito religioso alguno y yace en Montmartre bajo una piedra con un verso suyo.

Esta página la redactó el sitio a partir de fuentes históricas públicas.

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