En memoria de

Luís de Camões

Escribió la epopeya nacional de Portugal y murió pobre; los huesos de su tumba quizá no sean suyos

Camões perdió un ojo combatiendo en Ceuta, fue encarcelado en Lisboa por herir a un cortesano en una riña y salió con la condición de embarcarse para la India. Pasó diecisiete años en Oriente: Goa, Malaca, Macao y un naufragio en la desembocadura del Mekong del que, se cuenta, llegó a nado a la orilla sosteniendo el manuscrito fuera del agua. Volvió en 1570 con el poema y nada más.

Los Lusiadas, impresos en 1572, cuentan el viaje de Vasco de Gama a la manera de Virgilio, y hacen algo insólito en una epopeya nacional: terminan volviéndose contra el propio país, con la queja de que Portugal se ha vuelto sordo a la poesía y duro de codicia. El rey le concedió una pensión escasa y pagada con irregularidad. Murió en Lisboa a los cincuenta y seis, pobre, el año en que la corona española tomó el trono; se le atribuye la frase de que moriría no solo en su patria sino con ella. Lo enterraron en fosa común. Sus supuestos restos se trasladaron a los Jerónimos en 1880 para el tricentenario, y se reconoce abiertamente que pueden ser de otra persona.

Esta página la redactó el sitio a partir de fuentes históricas públicas.

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