En memoria de

Leona Vicario

Financió la guerra de independencia y fue la primera mujer honrada por el Estado mexicano

Vicario era una huérfana rica de la Ciudad de México, instruida mucho más allá de lo habitual para una mujer de su clase, y empleó su herencia en abastecer a los insurgentes: dinero, medicinas, tipos de imprenta y armeros a los que pagaba para que dejaran la capital y se unieran a los rebeldes. Pasaba mensajes cifrados a la dirección insurgente bajo nombre supuesto, y cuando la red fue descubierta en 1813 la detuvieron y la encerraron en un convento.

Insurgentes disfrazados de oficiales la sacaron; huyó a lomos de una mula, dio a luz a su primera hija en una cueva durante la retirada y pasó el resto de la guerra con el congreso rebelde. Llegada la independencia, el gobierno le devolvió la fortuna confiscada. Más tarde, cuando un ministro se burló en público diciendo que había obrado por amor y no por patriotismo, ella respondió en la prensa que las mujeres son perfectamente capaces de obrar por convicción y que el heroísmo no es coto masculino: carta que aún se cita en México. En su funeral de Estado la declararon Dulcísima Madre de la Patria, y yace en la Rotonda de las Personas Ilustres.

Esta página la redactó el sitio a partir de fuentes históricas públicas.

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