En memoria de

Edith Cavell

Atendió a ambos bandos, ayudó a huir a 200 hombres y dijo que el patriotismo no basta

Cavell dirigía una escuela de enfermería en Bruselas y llevaba años profesionalizando los cuidados en Bélgica cuando el ejército alemán ocupó la ciudad en 1914. Su hospital atendía sin distinción a los heridos de ambos bandos, cosa que ella consideraba todo su oficio. Empezó además a esconder a soldados británicos, franceses y belgas aislados tras las líneas y a pasarlos por una ruta de fuga hacia los Países Bajos neutrales; unos doscientos hombres salieron así.

Detenida en agosto de 1915 y mantenida incomunicada, lo confesó todo: creía que negar su ayuda habría significado la muerte de aquellos hombres, y parece que no comprendió que confesarlo acarreaba la pena capital. Juzgada por un tribunal militar alemán y condenada por auxilio al enemigo, fue fusilada al amanecer del 12 de octubre. Diplomáticos neutrales habían pedido el indulto; la ejecución provocó indignación internacional y duplicó por un tiempo el reclutamiento británico. La noche antes dijo al capellán que el patriotismo no basta y que no debía sentir odio ni amargura hacia nadie. Su cuerpo fue repatriado en 1919 y enterrado junto a la catedral de Norwich.

Esta página la redactó el sitio a partir de fuentes históricas públicas.

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