En memoria de

Aristides de Sousa Mendes

Cónsul que desobedeció y firmó visados para miles de personas

En junio de 1940, con el ejército alemán acercándose a Burdeos, el cónsul de Portugal recibió la orden de no expedir visados a los refugiados, y menos aún a los judíos. Tras tres días encerrado en su cuarto salió diciendo que daría un visado a quien lo pidiera. Durante una semana él y sus hijos firmaron sin descanso, día y noche.

Destituido y llamado de vuelta, se le prohibió ejercer y murió en un hospital de caridad, con su familia en la indigencia. Portugal se disculpó oficialmente en 1988. El número de personas que salvó suele cifrarse en miles; él respondía que prefería estar con Dios contra los hombres que con los hombres contra Dios.

Esta página la redactó el sitio a partir de fuentes históricas públicas.

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